miércoles, 29 de octubre de 2008


Las cosas tienen un motivo, todo tiene su final, nada es para siempre. Decir adiós nunca fue fácil, sea quien sea esa persona, esa mascota o lo que fuere. Todo tiene un significado en tu vida, un espacio en tu corazón (grande o pequeño) y sabes que no volverás a disfrutar de viejos tiempos. No puedes controlar tus lágrimas, no puedes reprimir tus sentimientos esas ganas de volver a abrazar a aquel que no está más, aquel que se encuentra tal vez, en otro lugar. Te brindó amor, cariño, afecto y tu a esa persona... te acompañó largo tiempo, pero ahora se fue. Más tristeza te da, al ver que pudiste haber disfrutado más tiempo junto a esa persona, empiezas a valorar las cosas cuando ya no están, te das cuenta que tan feliz te hacia sentir, esa presencia, por mas mínima que sea, ese aroma que solo esta poseía, y a veces te fastidiaba. Nunca te olvidaré, siempre vas a estar en lo mas hondo de mi alma, en mis más preciados recuerdos. Discúlpame por llorar, pero tu espacio es irremplazable. Así es la ley de la vida, uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde...