jueves, 27 de noviembre de 2008

Siempre he odiado llorar pero hoy, estas lagrimas amargas se deslizan con dolor, con rabia, mis lagrimas saladas, penetrantes, insensibles para mis ojos y mi corazón, les pongo mis palabras, las dejo seguir su camino, que pasen por mi cara, lleguen a mi cuerpo, lo hagan trizas porque prefiero el dolor físico que el dolor que siento ahora, un dolor más allá de lo predecible, se escapa hoy de mi, salió, justo hoy, esta mañana, esta mañana de lagrimas amargas.